Libros

Yo anduve por aquí.

Halley Mora nacido en el pueblo  de Ajos, hoy Cnel. Oviedo,  narra aquí su paso por la infancia después de  trasladarse con su familia a Asunción.

 

En aquel tiempo (1999) expresaba el autor:

“ PLANTÉ , hace 25 años un árbol de yvapurú, que se llena de frutos cada Setiembre, y es mi satisfacción.

 

TUVE , de mi matrimonio, cinco hijos que son mi felicidad y mi tristeza.

 

ESCRIBÍ  y publiqué 25 libros , buenos o malos no importa, porque son mi justificación. “

 

Mas claro, agua , sobre la calidad de este autor.

 

Mientras va rescatando sus recuerdos de niño nos hace revivir momentos de nuestra propia infancia, yo allá por Encarnación, chapoteando por los frescos arroyos, pisando la arena caliente o metiendo el pie en el lodo colorado, trepando árboles, pajaritos por doquier. Emociones que perduran.

Aunque el autor no lo creyera así, encuentro estos recuerdos como un auténtico legajo de nuestras antiguas costumbres y tradiciones, algunas pocas  aún permanecen.

 

A medida que avanzamos en la lectura afloran los recuerdos como mis amados viajes a Pilar en el “Pingo” , con mi querido abuelo Armando , y me entero que…..”Famosos eran algunos barcos que iban al norte y al sur con pasajeros y cargas , la mayoría a vapor y con grandes paletas giratorias a babor y estribor, como el “Pingo” , temido por su falta de estabilidad..”  esto yo no lo conocía!!  Realiza también el autor un  recorrido de los juegos infantiles que creo que hoy ya no se practican:  la balita, la pandorga, entre los varones, y el descanso, entre las niñas, el tucaé y el libertado, que como él lo expresa ,  eran mixtos e inocentemente exitantes ya que al jugarlos se obtenían las primeras caricias o besos hurtados en su desarrollo.

 

“Asunción de las décadas que rescata nuestra memoria, contó con un buen servicio tranviario, pero se cometió el error de “estatizar” el servicio y como consequencia, dejar morir de vejez a las vías y tranvías, en la creencia de que el sistema era una antigualla condenadas a desaparecer en la vida moderna, o acaso,  como una muestra de la incapacidad y la corrupción del Estado como empresario, aunque la corrupción y la voracidad de los monopolios privados no han de ser menores, con lo que entonces y ahora nos encontramos en el mismo callejón sin salida.” (pag. 73)

 

 Y así termina :  (pag. 162) “ En que país viví, que país le dejo a mis nietos. En la respuesta, o en la falta de ella, está la luz de nuestra inocencia o la carga de nuestra culpa.”

 

 

 


  Yo anduve por aquí.

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