Desde su tesis de maestría en el Instituto de Altos Estudios Estratégicos (IAEE) el Licenciado Ramón Rolandi nos va narrando las similitudes de los paraguayos con nuestros ancestros guaraníes. No estamos muy equivocados cuando decimos “me salió el indio” pues todo lo bueno o lo malo queda grabado en nuestros genes.
El filósofo alemán Hegel decía “Lo único que aprendemos de la historia es que no aprendemos nada de la historia”. Por otro lado, mi tío Nuco (Washington Ashwell) decía que “Hay que aprender de la historia para no volver a repetir los mismos errores”.
Con pintorescas narraciones el Profesor Rolandi nos destaca que para conocer nuestra historia debemos aprender primero sobre antropología.
El mestizaje paraguayo no fue sólo biológico, fue cultural y el lado guaraní no desapareció porque , sobre todo, la parte de la población que lo sostenía – las mujeres-las familias extensas- las comunidades rurales, siempre estaban ahí.
Es por ello que para entender el poder en el Paraguay no se puede mirar solo a Asunción y a los discursos presidenciales. Tenemos que mirar al Mercado 4, a la doña del yuyo, a la abuela que habla guaraní, al chamán de la tribu. En todos ellos está la otra mitad del poder. Ese es el liderazgo que mueve a la gente y al cual muchos políticos tratan de imitar sin entender que el mismo es un poder cultural que viene de nuestros ancestros aborígenes y no de la política. Sin entender esto , no se puede entender nada de como funciona el país y en donde el “estamos en Paraguay “ es entendido solo por los paraguayos, ya que si la ley dice una cosa y la tradición dice otra, la tradición suele ganar.
Amena y educativa presentación del Lic. Ramón Rolandi en el espacio de “Libros Vivos” en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso nacional.