Belen Carrizosa comparte su Don desde el alma. Convencida que su misión es la de ayudar, y con una profunda fe religiosa, lo desarrolla acompañando a personas que van a desencarnar.
Nos recuerda la autora que en ese último momento lo único que queremos son nuestros afectos cerca. No nos llevamos nada solo el amor que hemos dado y recibido.
Nos cuesta aceptar que vamos a morir, sin embargo sabemos que esto es lo único cierto en esta vida. Aceptar esta verdad nos permite vivir una vida más plena disfrutando de lo mucho o poco que nos queda.
Sostener la mano de una persona que se está yendo, decirle que todo está bien, que pueden irse tranquilos, es un profundo acto de amor que también nos enseña a vivir.
En esta su segunda entrega en “Libros Vivos” en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional, Augusto Roa Bastos la autora dona dos ejemplares de su autoría: “Mi parte miedosa” y “Atreverse a entrar” que pasan a formar parte de nuestro acervo bibliográfico.
(Este texto es una opinión personal, sin intervención de la IA)