El 18 de junio del 2025 Esteban Bedoya nos compartía sus historias reales e imaginarias en su primera presentación en el programa “Libros Vivos” en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional, Augusto Roa Bastos.
Hoy, en la presentación nro. 64 desde que iniciáramos este programa, Esteban Bedoya nos vuelve a compartir sus nuevas historias, esta vez desde su último libro “De ángeles y esperpentos”.
Personalmente, si un libro no me atrapa desde las primeras páginas no lo puedo leer. Con las historias de Esteban Bedoya ocurre todo lo contrario, hay intrigas, magias, incógnitas, que impulsan al lector a querer saber como sigue la historia.
Nos cuenta así Bedoya sobre el gallo gordo y grande que encontró siendo niño en el patio de su casa sobre la calle Luis Alberto de Herrera en Asunción. Este gallo tenía puesto un traje azul y un moño rojo. El autor decide contar lo sucedido y escribe un cuento sobre ello.
Surge así “Un postrecillo para después del almuerzo “ con ilustraciones del mismo autor. Uno no puede dejar de imaginar el asombro de aquel niño que sorprendido, sin estar seguro de lo que está ocurriendo sale corriendo a esconderse entre las sábanas en su habitación. Era la hora de la siesta.
Este es uno de los once cuentos que integran esta obra. La misma termina con “De ángeles y esperpentos” que se desarrolla en el año 2070 cuando se estaba llevando con éxito-eso decían los papeles y los discursos oficiales – la colonización del espacio extraterrestre. (sic pag.78). Loco, simpático, ¿real? todo se entrelaza.
La nave madre se llama María Cristina (como yo), ¡quien si no ella podría ser lanzada a tremenda aventura! En el trayecto Luna-Marte la administradora dice que tiene ganas de parir, escándalo al tocar tierra. Y no les cuento más, para que, como dice el autor puedan comprar el libro, o si gustan, pueden disfrutar del mismo gracias a su gentil donación para el acervo de la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional, Augusto Roa Bastos.
Un “Libro Vivo” lleno de vida, los “lectores” que lo escuchamos quedamos todos encantados.